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Ficción

Barbacoa de UMA estilo Culiacán

Relato de derrota militar alienígena vinculado al origen de una barbacoa.

Autor: Paynalton

Publicación: 2025

Publicación original

Está bien, está bien. Les contaré una historia, pero no será a cambio de una cerveza, pues esta historia merece al menos cuatro.

Y antes de comenzar, quiero agradecer a todos los imperios, repúblicas, mentes colmena y demás que le han declarado la guerra a los humanos, porque sin ellos no tendríamos tantas historias interesantes y divertidas sobre cómo fueron derrotados por esta especie de la que nadie espera nada y siempre logra sorprendernos.

¿Cómo comenzaré?

Creo que empezaré recordando que los humanos provienen de un planeta tan peligroso que hasta las flores más hermosas intentan asesinarte… ¡Es en serio! De hecho, una de las flores más hermosas de ese planeta se llama rosa. Es una flor de colores brillantes, suaves pétalos y una fragancia tan deliciosa que los monarcas de Arkiliom… sí, esos que se creen dioses y que piensan que todos en la galaxia son sus sirvientes… las importan en grandes cantidades para perfumar sus palacios. Pero esas flores ocultan tras de sí espinas tan filosas que, si intentas cortar una sin la debida protección, terminarás en la enfermería con vendajes y seguramente perderás un par de ventosas.

Y bueno, no hay rosas en esta historia, pero sí el nombre de un humano: Antonio Rosales. Un nombre muy “espinoso”, jajajaja. Ya verán por qué me resulta extraño, y los soldados de la Entidad UMA agradecen que tuviese el nombre de unas flores y no el de una bestia mortal o algún otro de esos nombres amenazantes que acostumbran los humanos.

Un día, la Entidad UMA, una consciencia colectiva como tantas otras, decidió que las colonias humanas al borde de su espacio eran un buen lugar para recolectar recursos y esclavos fácilmente. Pero se llevó una desagradable sorpresa.

Verán, UMA es una de esas civilizaciones muy avanzadas en biotecnología, así que no poseen muchas armas tecnológicas, pero sí enormes cantidades de criaturas que terminan ganando por superioridad numérica. Cuando decidieron invadir a los humanos no enviaron una gran flota, solo una semilla que viajó hasta el mundo humano más cercano, uno llamado Nuevo Culiacán, de donde Antonio Rosales era gobernador.

Aunque Nuevo Culiacán es un planeta mayormente desértico, se volvió un lugar muy próspero, ya que los humanos pudieron cultivar con éxito cactáceas que usan para alimentación y materia prima. Pero el cultivo estrella del planeta es una planta a la que llaman “nopal”, que básicamente es una hoja acuosa sobre otra hoja acuosa, todas rodeadas de espinas y que, además, da un fruto llamado “tuna”, que es aún más espinoso que el resto.

Ya se imaginarán hacia dónde va todo esto. Cuando la semilla UMA germinó y empezaron literalmente a crecer legiones invasoras de la tierra, los humanos comenzaron a organizar sus defensas y a pedir ayuda. Aunque, claro, la ayuda tardaría más en llegar que las fuerzas invasoras a cada una de las colonias del planeta.

Así que, ante la falta de ayuda militar y de armas, el gobernador hizo lo que todo buen gobernador debería hacer… ¿Evacuar? ¡Estamos hablando de humanos! Los humanos no huyen. En vez de eso, todos los civiles —al menos los que podían sostener un arma— se convirtieron en defensores y se prepararon para la invasión.

Hay muchas historias de heroísmo y sacrificios en esta batalla que no pienso contar hoy, pero sí les diré que, según cuentan los mismos humanos, el gobernador ordenó que se usaran los cultivos para la defensa. Así que, cuando las hordas UMA se aproximaron a las colonias humanas, se encontraron una defensa muy… espinosa.

Primero, había trampas en el suelo. Las enormes criaturas UMA, que usan en lugar de tanques y acorazados, nunca llegaron a las colonias, pues caían en fosos llenos de nopales. Estos les herían las patas y la mayoría moría desangrada antes de siquiera acercarse.

Los ataques aéreos tampoco fueron muy efectivos, pues los voladores UMA, que se especializaban en descender en picada para capturar enemigos, no pudieron pasar por las guirnaldas de nopales que los humanos habían puesto sobre sus colonias. Los que lo intentaron terminaron con las alas desgarradas por esas enormes espinas.

Y los atacantes de a pie… oh, pobres criaturas. Tuvieron que avanzar bajo un fuego intenso de balas y explosivos, pero lo que realmente les causó daño fue la lluvia interminable de esos frutos llamados “tunas”, que caía incesantemente, golpeándolos por todas partes y dejando cientos de espinas diminutas allí donde cayeran.

Los pocos que lograron llegar hasta los muros se encontraron con barricadas de nopales llenos de espinas y con humanos equipados con armaduras hechas de nopales, blandiendo largas espadas llamadas “machetes”, usadas normalmente para la labor agrícola.

Cuando la ayuda llegó, ya todo había terminado… o casi. Los humanos invitaron a las tropas de rescate a un gran festín. Resulta que las fuerzas invasoras UMA eran comestibles para los humanos, así que estos simplemente empezaron a recolectar los nopales, tunas y restos de los invasores y los… ¡cocinaron!

Yo era un soldado en ese tiempo y les juro que todo el planeta olía deliciosamente. Ese fue el origen de la famosa “Barbacoa de UMA estilo Culiacán”, que espero hayan tenido la oportunidad de probar.

Imagen ilustrativa creada por IA

Licencia CC BY-SA

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