Ficción
Mi Primera Chamba Galáctica
Primer contacto diplomático contado como conversación.
Autor: Paynalton
Publicación: 2025
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—¿Qué tal, amigo? No te conozco, pero te invito una bebida. Se ve que no la has pasado muy bien últimamente.—
—Gracias… de verdad lo aprecio y… me hace falta.—
—Vamos… ¡Arriba ese ánimo! No puede haber sido tan malo… lo que sea que te haya pasado.—
—Pues… literalmente provoqué mi primera guerra…—
—Auch… bueno, a cualquiera le pasa, sobre todo si trabajas en el cuerpo diplomático de la Confederación Galáctica.—
—En un primer contacto.—
—Eso es… bueno, oí rumores de que a alguien más le había pasado.—
—En mi primer día de trabajo.—
—Mesero, otra bebida para mi amigo, y una para mí… la necesitaré para escuchar esta historia.—
—…—
—Anda, cuéntame, te sentirás mejor si lo haces.—
—Está bien… ¿oíste hablar de la nueva especie hallada? ¿Los humanos?—
—¡Ah, sí! Esa especie que tiene apenas 11 millones de sus años de evolución y ya logró dividir el átomo… no me digas que…—
—Sí, no nos declararon la guerra, se declararon la guerra entre ellos mismos… por mi culpa.—
—Oh, ¡pero en sus transmisiones interceptadas se veían siempre tan alegres y graciosos! ¡Hasta mandaron una nave rudimentaria con un saludo e instrucciones sobre cómo llegar a su planeta!—
—Al parecer cometí un terrible error, pero… ¿podrías culparme? Seguí todos los procedimientos y protocolos al pie de la letra. ¿Quién pensaría que los humanos fueran tan… anormales?—
—¿Acaso son una especie dominada por reptilianos que viven ocultos en su sociedad y los controlan desde las sombras sin que se den cuenta de que en realidad son esclavos? Porque eso ya le pasó a un compañero, jajaja. El pobre no supo qué hacer cuando vio a los líderes mundiales comiéndose a los testigos del primer contacto, jajajaja.—
—Eso, de hecho, está cubierto en la última versión del protocolo de contacto. Y no, no había reptilianos.—
—¡Mesero! ¡Otra ronda! Estas bebidas las hacen cada vez más pequeñas.—
—En fin, arribamos al planeta ocultos y desde la órbita hicimos exhaustivos análisis de su planeta, su cultura, su población, al mismo tiempo que mandamos algunas naves no tripuladas a dar solo una vuelta, para que se fuesen preparando para la sorpresa de que no están solos en el universo. De hecho, a una de esas naves la llamaron “Oumuamua” cuando la descubrieron paseando por su sistema. En fin, lo primero que hicimos fue buscar las ciudades más grandes porque, si existe un poder dominante en un planeta, lo lógico es que se encuentre en la ciudad más grande, ¿no es así?—
—Bueno, tenemos casos documentados en los que…—
—¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! Por eso, antes de dar eso por hecho, revisamos su distribución poblacional. Vimos que ellos están divididos en dos géneros biológicos y algunos géneros sociales un poco difusos, y un vistazo a sus transmisiones nos demostró que uno de esos géneros biológicos tenía mayor dominio sobre los demás. Así que acortamos la búsqueda y encontramos que una de las tres ciudades más grandes era dominada por un gobernante de ese género.—
—Eso fue muy listo de tu parte.—
—Aun así, no quería apresurarme, así que solicité un análisis más detallado para confirmar, y descubrimos que los humanos están divididos en varias razas, aunque mucho mestizaje también. En esta ciudad encontramos a todas las razas y mestizajes, aunque la mayoría pertenecía a un tipo de mestizaje en particular que, al extender nuestra búsqueda, encontramos que era dominante en todo el continente y más de ellos en todo el planeta. Casi en cada ciudad había al menos un par de ellos.—
—Oh, vaya. Entonces ese mestizaje era la raza dominante. Eso es extraño, pero hace tiempo leí una tesis bastante polémica acerca de cómo podrían ser las civilizaciones en especies mixtas o poco evolucionadas.—
—Aun así, quise estar seguro y seguimos a varios de ellos en un día rutinario. Los encontramos haciendo trabajos importantes, desde sanitización hasta investigación científica. Prácticamente estaban detrás de cada cosa importante que los humanos hacían, y hasta encontramos comunidades que dependían completamente de sus habilidades para existir.—
—¡Oh! Eso es a lo que llaman meri… meri… meri-algo. Es cuando una raza domina a las otras por sus habilidades, hacen que todos los demás se vuelvan dependientes de ellos y basta con que amenacen con no trabajar para conseguir lo que quieran.—
—¡Exacto! ¡Todos pensamos lo mismo! ¡La evidencia era muy clara!—
—Y… ¿qué fue lo que falló?—
—Pues nos revelamos y nos dirigimos a esa gran ciudad donde una humana llamada Claudia se presentó como la gobernante de su nación. Apenas estábamos iniciando las presentaciones cuando de inmediato llegaron cuatro líderes más de otras naciones, cada uno diciendo que ellos eran los dominantes y considerando un insulto que no nos presentáramos primero con ellos. Todos eran del género opuesto, no eran mestizos y sus capitales eran tan pequeñas que ni siquiera las consideramos en nuestras primeras opciones. ¡Una de esas naciones incluso era totalmente dependiente de los mestizos!—
—Auch.—
—Nos dieron indicaciones para volar hasta un edificio, en otra ciudad pequeña, en donde tenían un congreso de todas las naciones de su planeta. Estando allí me presenté a nombre de la Confederación y cometí el error de preguntar: “¿Quién está al mando?”. Muchos se levantaron, empezaron a gritarse entre ellos, se insultaron y se declararon la guerra.—
—Sinceramente, no sé qué decir.—
—¿Y sabes qué es lo gracioso? Que ninguna de las naciones de mestizos está participando en la guerra, pero todos los ejércitos tienen mestizos en sus filas, y todos los civiles están huyendo hacia las naciones mestizas, donde los reciben como refugiados.—
—Pues, amigo, solo puedo desearte buena suerte y que la guerra termine pronto para que puedas terminar el primer contacto con quien sea que haya quedado al mando.—
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