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Ficción

Mariachis de bolsillo

Programa cultural sobre música humana e influencia galáctica.

Autor: Paynalton

Publicación: 2025

Publicación original

Bienvenidos a esta, su emisión semanal de Cultureando, su pódcast favorito sobre arte y cultura intergaláctica.

El día de hoy nos acompaña Stregnar, un respetado sibarita del Conglomerado Rackam que nos hablará sobre los recientes cambios en las preferencias musicales de los ciudadanos del Conglomerado que, como saben bien, se extiende por más de treinta sistemas estelares, y me atrevería a decir que cualquier moda o tendencia cultural tendrá un impacto en la cultura de toda la galaxia.

—En eso tienes razón, amigo Reg. La importancia comercial del Conglomerado hace que toda tendencia llegue a sistemas fuera del dominio y repercuta en cientos de culturas.

—Pero cuéntanos, Stregnar, ¿cómo empezó esta moda que ahora está en la mira de todos los críticos y estudiosos de la cultura galáctica?

—Fíjate que es una historia muy interesante que comienza con una guerra. Seguramente recuerdas ese conflicto entre el “Enjambre” y la recién creada Federación Orión.

—Claro, fue un conflicto muy comentado en su momento que terminó inesperadamente con la victoria de la Federación y la posterior erradicación del Enjambre, aunque muchos creímos que las débiles especies de la Federación no tendrían oportunidad.

—Exacto, de hecho, buena parte del triunfo se debió al ingenio y sagacidad de los humanos, una de esas especies miniatura que abundan en esa región de la galaxia y que, con sus inventos de última hora, lograron dar la vuelta al conflicto y expulsar a los parásitos invasores de su territorio.

—Una aclaración para nuestra audiencia: las especies miniatura son un descubrimiento reciente. Son aquellas que miden menos de cuatro metros de altura, es decir, más pequeños que una silla o una mascota pequeña.

—Exacto, y los humanos son pequeños incluso para esa clasificación, pues rondan apenas los dos metros de altura.

—Uff, eso es realmente pequeño.

—Así es, y entre los humanos hay una facción a la que llaman LATAM, cuya estatura varía entre el metro y medio y los dos metros. Por eso, cuando los refugiados del conflicto con el Enjambre pidieron asilo, el Conglomerado Rackam no tuvo ningún inconveniente en ofrecerles un pequeño espacio en un planeta capital, donde construyeron sus pequeñas ciudades, caminos y templos. Los ciudadanos ayudaron fehacientemente a los LATAM, y estos pudieron olvidar los horrores de la infección parasitaria.

—Creo recordar que había tanta gente queriendo conocer las ciudades miniatura humanas que el gobierno local tuvo que poner restricciones para protegerlos.

—Así es, su observación se tuvo que limitar a antropólogos autorizados y visitas turísticas planificadas con autorización de los humanos, para evitar incomodar su vida cotidiana.

—Ahora cuéntanos, ¿cómo fue que esto impactó a la cultura del Conglomerado?

—Pues verás, las primeras anotaciones fueron acerca de que a veces aparecían humanos vestidos con grandes sombreros y trajes decorados con piezas de metal brillantes. Estos se reunían en una plaza pública en pequeños grupos. También se observó que estos humanos estaban presentes en algunas festividades como aniversarios, compromisos, inauguraciones y hasta funerales. Al principio se creyó que eran una especie de sacerdotes.

—¿Y qué pasó después?

—Cada determinado tiempo, debido a las restriccioes gubernamentales, los antropólogos tenían la oportunidad de hablar con los humanos para hacerles preguntas sobre sus observaciones y confirmar sus hipótesis, pero este asunto de los “sacerdotes brillantes”, como se les había catalogado, no era tan importante, y pasaron algunos años antes de que algún investigador preguntara a los humanos por ello. Cuando por fin los humanos escucharon el informe de los antropólogos se rieron de las conclusiones y, en vez de corregirlas, entregaron las grabaciones de audio que ya todos conocemos y que en minutos se propagaron por todos los mundos, estaciones y naves del Consorcio.

—Cómo olvidarlo, la primera vez que escuché “Cielito Lindo” estaba yo de vacaciones y no pude evitar preguntarme cómo es que algo así pudiera existir. Recuerdo que de inmediato busqué más información para saber quién o cómo, pero no había ninguna información, solo un gran entusiasmo y personas obsesionadas escuchando las canciones una y otra vez.

—En efecto, hasta ese momento la música que conocíamos se limitaba a los acordes vocales de los Rackam, los chirridos de apareamiento de las Libélulas de Ortac o las flátulas rítmicas de los Trovadores de Ukta 4. La gran cantidad de sonidos de esas grabaciones, su ritmo, su organización, todo era algo completamente nuevo para todos nosotros. Muchos nos preguntamos qué clase de criatura sería capaz de producir tantos sonidos tan hermosos al mismo tiempo.

—Y tuvimos que esperar mucho para conocer la verdad.

—Así es, por las mismas restricciones tuvimos que esperar a la siguiente reunión con los humanos para poder preguntar más. Tuve el honor de ser invitado como experto a esa reunión y, al llegar, los humanos ya sabían qué era lo que queríamos y estaban preparados. Uno de estos grupos de sacerdotes brillantes estaba allí e interpretó varias composiciones para nosotros, dejándonos totalmente sin palabras y maravillados por su capacidad para usar herramientas que producían sonido y, sobre todo, para coordinarse entre tantos individuos y lograr composiciones tan complejas. Si has visto en vivo una interpretación de “El mariachi loco”, sabrás a lo que me refiero.

—No puedo imaginar lo que se sintió estar allí, pero sé que los humanos entregaron toda una ludoteca llena de material en audio y video que nuevamente fue el furor. Recuerdo haber visto a un grupo de jóvenes discutiendo sobre cuál era la pronunciación correcta del nombre “Pedro Infante”.

—Así es, los humanos estaban muy felices de que su música nos hubiese gustado tanto, compartieron todo lo que tenían y se abrieron a compartir todas sus nuevas creaciones.

—De hecho, no sé si lo sepas, pero se ha vuelto una tendencia entre las clases altas hacer cenas de mariachis. Los invitados pueden disfrutar de sus alimentos a la vez que, en el centro de su mesa, tienen un escenario donde un grupo de mariachis interpreta todas las canciones que ellos quieran.

—He escuchado algunos rumores. El que los humanos sean tan pequeños ha dado lugar a muchas excentricidades. Pero, enfocándonos en el tema cultural, te puedo decir que estamos trabajando en muchos proyectos para conservar, desarrollar y difundir la música mariachi por toda la galaxia. Estamos especialmente interesados en crear nuevas obras de una variante llamada “corridos” que contengan los grandes hitos de la historia Rackam.

—Me comentaste fuera del aire que nos habías traído un regalo.

—Así es, le traje a ti y a tu público la premisa de uno de estos corridos, llamado Rackam, mi hogar.

—Eso es maravilloso, si gustas, dame tu archivo de audio.

—Mejor, acerca tus micrófonos a esta cajita.

—No me digas que…

—Así es, viene conmigo Raúl Fernández y su banda, quienes nos honrarán con una interpretación en vivo de esta hermosa pieza.

—Pues no se diga más, y con esta canción nos despedimos, querido público. Nos escuchamos la próxima semana con el tema Rotcha, ¿arte o canibalismo?… ¡Arránquese, maestro!

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