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  "summary": "Soldado desfasado de la realidad y búsqueda de pertenencia.",
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  "body": "“Humanidad”, maldito sea ese nombre, malditos sean sus soldados, maldito sea su mundo al que llaman Tierra… y maldita sea la emperatriz que les declaró la guerra, los científicos que idearon el cambio de fase, los oficiales que concibieron al “Escuadrón Sorpresa” y yo, que me ofrecí voluntario a esta misión.\n\nTodo iba bien. Los dispositivos de cambio de fase nos hicieron invisibles ante los ojos de los humanos; podíamos atravesar paredes, escuchar conversaciones, infiltrarnos hasta lo más profundo de sus fortalezas y sabotearlas desde el interior. Pero, de alguna manera, nos descubrieron. No podían vernos, pero en poco tiempo instalaron sensores que nos detectaban y alarmas que sonaban ante nuestra presencia. En unos días apareció un arma de energía capaz de hacernos daño y, cuando nos comunicamos con el comando para informar la situación, solo nos respondieron diciendo: “Gracias por su servicio a la emperatriz”. Por unos momentos no entendimos qué significaban esas palabras, hasta que de pronto nuestros dispositivos de fase comenzaron a estallar uno a uno. Vi a tres de mis compañeros volar por los aires. “¡Quítense los arneses!”, grité frenéticamente mientras me quitaba el dispositivo y lo arrojaba tan lejos como pude. Miré a mi alrededor y no quedaba nadie. Fui el único sobreviviente. No sé la razón, pero la puedo imaginar: alguna tontería como que los dispositivos no cayeran en manos enemigas o algo así.\n\nHa pasado mucho tiempo. La guerra ha terminado, los humanos ganaron y han reconstruido su mundo. Yo sigo aquí, en un estado desfasado de la realidad, incapaz de interactuar con nada ni con nadie, de envejecer o morir; solo un observador silencioso atrapado junto a sus propios pensamientos… o así era hasta hace unos momentos.\n\nEstaba sentado en un rincón mirando a los humanos que parecían preparar una celebración o un ritual, sintiendo lástima por mí mismo, cuando una criatura se acercó a mí. Era pequeña, cubierta de un pelaje blanco y rizado. Caminaba sobre cuatro extremidades y agitaba una cola con alegría. Se acercó mirándome con sus profundos ojos negros, saltó hasta mi regazo y lamió mi cara con una lengua rosada que salió de su hocico lleno de dientes característicos de un carnívoro.\n\nNunca creí que hubiese otras formas de vida fuera de fase, así que traté de no moverme para no asustarla. La criatura durmió sobre mi regazo largo rato, para luego dar un salto, volver al suelo y comenzar a avanzar. Respetuosamente la seguí a cierta distancia, y ella parecía no ir muy rápido para no perderme. Me condujo hasta un barrio residencial y entró a un edificio. La seguí al interior mientras los humanos cruzaban de un lado a otro sin notar nuestra presencia. Ella caminó por varios pasillos, subió escaleras y llegó ante una puerta. Olfateó por un momento y lanzó un sonido que sonaba como “warf” antes de atravesar corriendo esa puerta sin esperarme más.\n\nAl atravesar la puerta noté que en el suelo había pétalos de flores color naranja formando un camino. Seguí ese camino por entre las habitaciones de aquella edificación y llegué a un lugar en donde había un altar lleno de flores y velas, adornado con esculturas de cráneos humanos e incensarios en los que ardía una sustancia que, por alguna extraña razón, fui capaz de oler. En ese altar había imágenes de aquella criatura y platos con comida. “Warf”, escuché de nuevo, y la vi comiendo de uno de los muchos tazones que estaban en el altar.\n\nDesde que quedé atrapado dejé de necesitar alimento para vivir; no obstante, el hambre era constante. Cogí, para mi sorpresa, algo del alimento de uno de los tazones y lo llevé a mi boca. El gusto era amargo y terroso, pero creí que jamás volvería a comer nada en toda la eternidad.\n\n“Esa no es tu ofrenda”, escuché que alguien decía a mis espaldas. Me giré asustado y vi a tres humanos, todos ellos fuera de fase como yo. “Esta es la ofrenda de las mascotas”, continuó. “La ofrenda para las personas será en unos días. Espera tu turno”.\n\nY ahora me encuentro aquí, observando a la criatura alimentarse feliz junto con otros animales desconocidos para mí. Me han explicado que existe todo un mundo en el que viven los humanos desfasados y que cada año viajan de regreso a visitar a sus familias, quienes colocan ofrendas y alimentos para los desfasados, es un momento de convivencia y que incluso ofrendan comida extra para quienes están extraviados como yo. Me han ofrecido compartir sus alimentos y guiarme en el camino de regreso a ese mundo.\n\nAhora siento que esto no es el final, sino el principio de algo que será maravilloso.\n\n  \nLicencia: CC-BY\n\nImagen creada con IA\n"
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